El último terremoto en Chile dejó - en esta ciudad- un gran vacio. Es que se vino abajo todo el casco histórico de la ciudad.
Pero eso no es lo interesante de la foto, sino que la normalidad con que la gente camina y pasa por la ciudad. La indiferencia que le produce a las personas que su pasado, y parte de su vida, se hayan desmoronado.
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